Dani Sanchis
La presencia
Dominique Durand arrancó el coche con cierto nerviosismo. Las instrucciones eran claras y esta vez debía hacerlo sola: tomar la primera salida después de la gasolinera, a la izquierda. Pasar el parque de los enamorados y girar a la derecha. Reducir las marchas, una por una, hasta llegar al stop. Después, dirigirse hasta el Bar Bahía, tomando como referencia el cartel de bocadillos de jamón y anchoas. Una vez allí, detener el vehículo.
Unos metros antes del stop, duda. Pisar a fondo el pedal derecho. No. El izquierdo. ¿el del medio?Dominique siente cómo el coche sale despedido bajo sus pies. El sobresalto le impide enviar órdenes concretas a sus piernas, que no siguen los movimientos ensayados. De pronto el pedal de embrague se hunde suavemente sin que ella lo accione. La palanca de cambios se coloca en segunda marcha. Y el freno se clava solo hasta el fondo, dejando su pie bailando en el aire. Los pestillos de seguridad se desbloquean.
- Está muy afectada. Se enteró de que su profesor de autoescuela había muerto justo el día en que ella estrenaba su carnet de conducir.
Susana Barragués

2 comentarios:
Idem de lo mismo, Sanchis sin acento.
abrazos varios!
ok
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