Coral

Parto natural

Gritaba cada vez más alto, su cara enrojeciendo a punto de desbordarse a sí misma, agobiada por el torrente de dolor que atravesaba su cuello, subiendo, ascensión interminable por su cuerpo, hasta tocar el centro mismo de su fontanela y salir, como si una lanza, filamento letal, la atravesara en dos y para qué. Cada vez más alto, hasta llorar. Y es que por fin se había nacido.

Estefanía Rodero

0 comentarios: